A Sensei Miyazawa
Tres entrevistas fueron realizadas a Sensei Miyazawa.
Agradecemos la transcripciones a Emilio Cabiaglia y Laura Copello
La primera de las publicadas aquí fue en el viaje a Japón en 1992 Miyazawa Sensei fue enrtevistado por Stanley Pranin, director de la actual Aikido Journal en Tokyo. Luego fue publicada esta nota en AikiNews que reproducimos.
La segunda fue realizada en la revista Judo Karate en el año 1997
La tercera fue realizada por la misma revista en el año 1992
Entrevista Aikinews Nro 97
http://www.aikidojournal.com/article.php?articleID=301&lang=es
Kenzo Miyazawa Shihan se ha dedicado a la divulgación del Aikido en Argentina por casi 30 años. El pasado otoño, en su visita a Japón, Aiki News entrevistó a este 6to. dan Aikikai con el fin de conocer sobre sus experiencias como pionero del Aikido en Argentina.
Cuéntenos cómo fueron sus inicios en el Aikido.
Yo practiqué por algún tiempo kempo antes de iniciarme en el aikido. Mi deseo era aprender otro arte marcial, por esa razón un amigo me comentó sobre el aikido, y decidí ir a averiguar sobre este arte. En esos tiempos, el aikido no era muy conocido y solamente existían unos pocos dojos. Hiroshi Tada Sensei enseñaba en el Sankei dojo en Yurakucho; cuando presencié una demostración quedé impresionado por sus técnicas de proyección. Así, me inscribí en su dojo hacia finales de 1959.
Todos los instructores eran todavía bastante jóvenes y enseñaban de Lunes a Sábado, Sadateru Arikawa Sensei enseñaba los días lunes, Nobuyoshi Tamura Sensei enseñaba los martes, los miércoles enseñaba Tada Sensei, Koichi Tohei los jueves, y Seigo Yamaguchi enseñaba los viernes. El método de enseñanza era diferente a los métodos actuales, por esa razón es que cada día pude aprender una gran variedad de técnicas de distintos maestros. Debido a que no habían muchos estudiantes, en comparación a las clases de hoy día, logré aprender una gran cantidad y variedad de técnicas.
Cuánto tiempo practicó en el Sankei dojo?
Practiqué allí hasta el año de 1964, que fue el año en que partí hacia Argentina.
Alguna vez fue al Aikikai Hombu dojo a entrenar?
Varias veces fui al Hombu dojo, pero realicé la mayor parte de mi entrenamiento en el Sankei dojo. Una vez el dojo estaba cerrado y nos mudamos a una locación ubicada debajo de un puente de tren. Luego de un tiempo, cuando Seijuro Masuda Sensei fue instructor jefe, tuvimos que dejar este nuevo lugar y casi todos los miembros del dojo se dispersaron.
Quien fue el que más le influyó técnicamente mientras estuvo en Japón?
Yo aprendí de varios maestros, y la verdad es que no puedo apuntar a alguien en específico debido a que aprendí algo de todos. Yo tuve una relación muy cercana con Tada Sensei y con Tamura Sensei. Pero la mayor parte de las técnicas las digerí y sistematicé a mi propia manera cuando llegué a la Argentina. Por esa razón no podría decir que haya sido influenciado por algún maestro en especial, o que mis técnicas sean similares a alguien en particular.
Se desplazó a Argentina por razones de su trabajo?
No, la razón se debió a que no deseaba vivir en Japón. Comencé el negocio de compra-venta, pero lamentablemente no me fue bien debido a la inflación existente. Luego decidí comenzar a enseñar aikido porque no había dojos de aikido en Argentina. Inicié enseñando aikido como defensa personal en un dojo de judo y luego de un tiempo logré independizarme.
Fue Ud., desde sus comienzos, un profesional en la enseñanza de aikido?
No. Cuando inicié a enseñar lo hice porque yo quería estudiar para mí mismo. No habían dojos de aikido, así que me dije a mí mismo, “vamos a estudiar aikido juntos”. Las personas empezaron a llegar a entrenar, y luego de un tiempo más y más personas vinieron a aprender aikido.
Mantiene Ud. contacto con el Hombu dojo?
Finalmente establecí una conexión en 1967 y formalmente recibí un menjo o licencia en 1968. Hasta ese momento no sabía cómo mi dojo continuaría, pero luego de tres años se estableció con firmeza.
Cuándo abrió su propio dojo de aikido?
Fue hace 20 años aproximadamente, en 1971 o 1972. En esos días existía un “boom” por todo lo relacionado a Bruce Lee y por esa razón muchas personas vinieron a mi dojo a aprender artes marciales. Estas personas representan el primer grupo. Nos mudamos del dojo de judo y alquilamos nuestro propio dojo. Desde ese tiempo he abierto dos dojos más, y en 1981, tuve la oportunidad de construir mi propio dojo en lugar de continuar alquilando. Esa es mi historia en una breve explicación.
Me han dicho que Ud. tiene una publicación en español.
He publicado una revista, pero no un libro. Yo no puedo escribir un libro, porque todavía no soy un dai-sensei. Todavía sigo siendo un estudiante.
Por favor cuéntenos sobre su organización en la Argentina y también sobre la organización de Katsutoshi Kurata Sensei, quien fue a Argentina después que Ud. lo hizo.
La organización de Kurata Sensei se denomina Federación Argentina de Aikido. La organización que yo lidero se llama Asociación de Aikido de Argentina. La cantidad de dojos bajo mi organización ha aumentado hasta el punto de que muchos estudiantes de la tercera generación no me conocen directamente. Es por eso que cuando una organización crece tanto, siempre se generan problemas. Yo busco el prevenir los problemas hasta un límite permitido por mi persona, y pienso que es correcto que los dojos mantengan una conexión directa con el Hombu Dojo.
El pasado otoño Ud. participó de la reunión de la Federación Internacional de Aikido (International Aikido Federation, IAF) llevada a cabo en Taiwan. Qué aconteció en esta reunión?
Como le he dicho, cuando una organización crece en tamaño siempre existe una tendencia a que surjan más y más problemas. Estos problemas son difíciles de resolver. En la reunión, finalmente, se tomó la decisión de dejar los problemas existentes sin resolver y se dejó dicho que se conversarían nuevamente sobre estos problemas en la próxima reunión. Resulta que la política es más importante que la técnica cuando una organización es tan inmensa.
Para las organizaciones japonesas de artes marciales, generalmente, la organización es más importante que el entrenamiento. Tiene Ud. algún consejo en especial para los maestros que son profesionales en relación a la creación de una organización?
Está bien que se formen las organizaciones luego de que el artista marcial llega a convertirse en un profesional, pero para que la organización funcione se necesita más personal una vez que ésta va creciendo; así que mi recomendación es que se busquen a personas que no sean profesionales en las artes marciales, sino más bien a personas que tengan experiencia y buen sentido común en el área de administración.
Que opina Ud. de la idea en que sólo debería haber una organización nacional con un enlace oficial al Hombu dojo en cada país?
En reuniones anteriores de la Federación Internacional de Aikido (IAF, por sus siglas en inglés), se presentó una propuesta para que se permitiera a dos organizaciones en cada país, pero la propuesta no fue clara. Ha habido propuestas para que se permita que exista un libre mercado en los Estados Unidos y en Europa, pero esto es un tópico puramente político que no está relacionado con el aikido.
Conoció Ud. a Morihei Ueshiba Sensei?
Sí, varias veces tuve la oportunidad de estar cerca de él. Uno de esos días invitamos a Ueshiba Sensei al Sankei dojo con el fin de que nos charlara.
Fue Ud. influenciado por la filosofía o técnicas de Ueshiba Sensei?
Sí. Ueshiba Sensei es la base de todo; aikido no existiría sin esos cimientos.
Ueshiba Sensei es la piedra base, es por eso que debemos respetar sus técnicas e ideas. Ha pasado mucho tiempo desde que Ueshiba Sensei falleció, y existen hoy en día muchos estudiantes que no lo conocieron, y algunos de ellos han empezado a mal interpretar sus ideas. Debido a que inicié el estudio de aikido mientras Ueshiba Sensei todavía vivía, yo mantengo mucho respeto hacia Sensei en todas mis acciones.
Existen estudiantes en Argentina interesados en Morihei Ueshiba?
Sí, particularmente en su lado espiritual por ejemplo, cómo debemos comportarnos basándonos en lo que dijo Ueshiba Sensei. Yo no solamente les proporciono a mis estudiantes las enseñanzas habladas, también les facilito material impreso de Ueshiba Sensei.
Yudo Karate Nro 217. Marzo 1997.
ENTREVISTA AL SENSEI KENZO MIYAZAWA
Revista Yudo Karate Nº217- Año 1997
La experiencia marcial
Cuando Steven Seagal muestra la validez del Aikido en combate y Jeff Speakman expone cómo el Kenpo lo convirtión en el “arma perfecta”, en Argentina vive un maestro de singulares cualidades. Se llama Kenzo Miyazawa y fue el introductor de ambas disciplinas en el país y actualmente es la más alta autoridad en actividad en ambas especialidades. Golpes, saltos, palancas, lances y armas tradicionales forman parte de la enseñanza que imparte precisamente desde que llegara a estas playas.
Hoy en día en las artes marciales está muy en boga practicar múltiples estilos. Pero también es sabido que quienes generalmente optan por ese camino no llegan demasiado lejos. Da la impresión que se requieren muchos años para lograr una base y así poder desarrollar habilidades y sutilezas propias del estilo. Y después-sin abandonar el previo- dedicarse a aprender otro compatible y complementario del anterior. Entonces vale la pena conocer a alguien que sí l haya logrado. Vale la pena conocer a Kenzo Miyazawa.
Hombre de actitud distante, parco hasta que revela cordialidad y simpatía en el trato. De estatura mediana para su origen japonés, se mantiene vigoroso por la constante práctica. Poco afecto a figurar en exhibiciones, torneos y eventos que reúnan a personajes del ambiente de las artes marciales, es sin embargo, por quienes se iniciaron a fines de los 60 y principios de los 70.
Además de hacer conocer el singularísimo Aikido, Miyazawa fue quien irrumpió hace más de una década con un nuevo término: Kenpo. Como en sus tiempos fuera el Kung Fu y luego el Ninjutsu, hoy es el arte que llama la atención de muchos practicantes. Es por eso que Yudo Karate decidió entrevistar al máximo exponente local.
La verdad de una disciplina
Nos dirigimos al mismo lugar que ocupó todos estos años, el Miyazawa Dojo, sede de la Asociación Argentina de Aikido y la Asociación Argentina Taidokai Kenpo. Ubicada en una zona residencial, excepto por un letrero de madera, el visitante encuentra una casa particular, en lugar de la tradicional imagen de “gimnasio central”.
Pasando el portón, en el fondo de la casa, varios alumnos realizan en pareja o individualmente, distintos movimientos de defensa sobre un tatami. En las paredes, cuelgan los bokuto, “jo”, tambo y tanto para la práctica con armas tradicionales. Del otro lado, un ventanal muestra un jardín donde un hombre de rasgos orientales, riega pacientemente las plantas. Es Miyazawa.
–¿Cómo fueron sus comienzos en las artes marciales?
- Fue hacia 1948, en Tokio, con grupo de profesores que habían regresado de la guerra en China. Los principales se llamaban Yamada y Susuki. Tenía cerca de 11 años y estábamos en un parque junto con unos amigos jugando al béisbol. Dos o tres muchachos más grandes que nosotros (andaban por los 25) se acercaban frecuentemente a mirar. Un día los invitamos a participar. Ex -soldados que estudiaban en la universidad. Al tiempo me enteré que eran practicantes de judo y que cuando estuvieron en China, aprendieron disciplinas marciales de aquel país, entre ellas lo que llamaban Kenpo Karate ( o en chino Chuanfa Tang Shou o “sistema de boxeo de la mano china). Así fue como empecé a practicar con ellos en un templo al aire libre. Un lugar con árboles y mucha tranquilidad para trabajar.
– ¿Cúal es el estilo que practicaban?
- No tenía nombre, sólo era Kenpo. La modalidad la marcaba cada profesor. Alguno le puso su nombre al estilo, pero a nadie le importaba. Las formas se enseñaban desordenadamente y no había un sistema. Eran técnicas sueltas aunque las íbamos aprendiendo de a poco. Más tarde tuve que desarrollar un método ordenado.
– ¿Cúanto tiempo practicó con ellos?
- Alrededor de seis años hasta que se fueron.
– ¿Supo quienes habían sido sus maestros en China?
- No tuvieron uno en particular, sino que aprendieron de muchos según los distintos lugares por donde pasaron. Lo mismo pasó con otros practicantes como So Doshin, líder del Shorinji Kenpo.
– ¿Y cúal considera es la razón por la que distintos estilos de Kenpo tienen un tipo de movimiento en común, distinto al característico de las artes marciales chinas?
- Es verdad, no sólo cambió el nombre. Pero algunos mantuvieron el movimiento más cercano al original. En Japón existen miles de escuelas de Kenpo, algunas con movimientos muy circulares y amplios… “muy chinas”.
Kenpo y Aikido
Con parsimonia, cuenta cómo llegó a conocer las demás disciplinas que practicó. Es un gusto escucharlo. Mi padre era esgrimista y practicó Kendo cuando era chico. Luego vino el Kenpo y el Karate, alrededor de los 18 o 19 años. Como dijo sucedió que los instructores de Kenpo se iban yendo y yo quería seguir practicando. Durante un par de años seguí con el Karate con M. Nakayama, como jefe de profesores. Aquí en Argentina conocía a Maya .
– ¿Cómo compatibilizó las técnicas del Kenpo con las de Karate?
- Cuando practicaba trataba de aprenderlo bien y me gustaba. De todos modos, por mi cuenta seguí con el Kenpo.
– ¿Incorporó movimientos o principios del Karate al sistema de Taidokai Kenpo que usted enseña?
- No. El Kenpo es más “redondo” y suave como el boxeo. Está basado en el giro constante, en el uso de la cadera. Nunca choca, siempre esquiva. Se practican caídas, lances y palancas. Buscamos velocidad y relajación. Por cada golpe del otro el Kenpo debe poder ejecutar tres. El Karate es más directo. A mi criterio el Kenpo tiene más “estilo”. Al Karate lo veo un poco rígido que puede no resultar beneficioso para la salud cuando se es una persona mayor. En eso el Kenpo es mejor. Y el Aikido mucho más. Puede practicarse solo, con técnicas de respiración y mejorando con la edad. Sin embargo, valoro mucho al Karate porque me sirvió como experiencia.
– ¿ Y el Aikido?
- Lo practico desde los 21 años hasta que llegué a la Argentina en 1964, a los 27 años, de lunes a viernes, cada día con un profesor distinto, entre los que estaba “Waka sensei” (el profesor joven, actual Doshu)Kishomaru Ueshiba, hijo de Morihei, fundador de la disciplina y a quien tuve la suerte de conocer.
– ¿Qué pasó después?
- Una vez aquí comencé a enseñar Aikido mientras hacía Kenpo a solas. Ocasionalmente enseñé Karate en Kumazawa, cuando faltaba algún profesor, aunque no tenía graduación. En realidad, en Kenpo tampoco la hay, sino que es una forma de organizar a los alumnos. Después vino a buscarme Itaya para organizar torneos. También por estos tiempos, practicaba con el profesor Tsuchya cuyo estilo era muy distinto. Después seguí con Itaya. Además de enseñar, arbitraba campeonatos, hasta que murió, momento en que abrí del Karate.
– ¿Por qué?
- Estaba con él porque era mi amigo, pero luego todo comenzó a girar en torno a la competición. Mi relación era de compañeros y yo les mostraba un poco de Kenpo después de su clase, junto con Higa y García Maañón. Al dejar el Karate empecé a enseñar Kenpo de manera más ordenada. También incorporé el Aikido. Desde entonces enseñé ambas disciplinas, manteniéndolas separadas. No es bueno mezclarlas, aunque el fin es el mismo, los caminos son distintos.
– ¿Qué fue lo que le llamó la atención del Aikido cuando ya tenía idea de combate, tanto por Kenpo como por el Karate?
- En principio, la falta de competición. Nunca me gustó porque habiendo aprendido desde joven un estilo con tanta riqueza técnica, me molestaba que me dijeran…”esto no vale, aquello no se puede”. Sin embargo, era joven y en la calle era otra cosa.
– ¿Y que hay de las técnicas de makiwara y rotura?
- Si bien no las practiqué de adolescente, golpear makiwara y romper tejas, no tiene sentido. Estas no contratacan, pero impactar constantemente el cuerpo contra objetos duros, provoca repercusiones en el cerebro. De tener que golpear algo, prefiero que sea una bolsa.
Un arte particular
Estaba buscando algo nuevo que aprender y encontré el Aikido. “Vino un amigo-cuenta- y me dijo que había descubierto algo nuevo llamado de esa forma. Fui al dojo y encontré practicantes arrojándose fuertemente por el aire, unos a otros. Al día siguiente corrí a inscribirme.
¿Por qué el Kenpo no se ha difundido tanto como el Aikido?
- Debe ser porque para mi siempre fue algo secundario. No puedo decir que no me guste más uno que el otro, pero el Aikido es más profundo. Puede ser también que cuando aprendí Kenpo era muy chico y bastante maduro al encontrarme con el Aikido, que además tiene mucha filosofía.
En el combate callejero, un aikidoka que nunca haya ejecutado golpes, que no está minimamente acostumbrado a recibirlos, ¿puede ser efectivo?
- Sí, lleva más tiempo que otras artes marciales, pero puede ser muy efectivo. Si ha practicado bien, funciona. Una ventaja del Aikido es que aleja lo negativo. La gente tiendo a no atacar al aikidoka
¿Y qué hay del ki? ¿Ud. lo ha experimentado?
- Sí, existe y se lo puede manejar. Para aprender hacerlo hay ejercicios para su desarrollo y control. En realidad, estos también existen en Kenpo, pero no se enseñan. Lo muestro como defensa. El Taidokai es el nombre del ordenamiento que hice de lo aprendido en el Japón, alrededor de 50 katas diferentes de las que seleccioné y ordené las que practicamos acá.
¿Cuántas son?
- Tenemos siete katas básicos , de los cuales muchos son practicados de a dos, hacia derecha e izquierda. Fui agregando y quitando formas a través de los años, aunque no inventadas por mi, solo las reordeno.
¿Por ejemplo?
- Dado que mis instructores aprendieron de muchos profesores, las formas tienen distintas características. Como trato que todo aquello que practicamos mantenga el mismo estilo, suprimí algunas por ser muy duras (como Karate) y otras por muy blandas (Kung Fu). Hay cortas y muy largas. Hasta el momento llegamos a doce, aunque la idea es completar 21.
¿Qué buscan con sus katas?
- La potencia necesaria, no la máxima. En Karate, un golpe mata,; en Kenpo, diez desequilibran. Es un estilo cuya técnica va cambiando y siempre asentado en lo que aprendí.
¿De dónde salen las técnicas de armas que enseña a sus alumnos?
- En Kenpo aprendí tanbo (palo corto) aunque enseño aikido-jo (bastón de Aikido) y aikiken (sable de Aikido); además de iaido-do (ténica de desenvainado con el sable verdadero).
¿Y dónde aprendió el Iai-do ¿
- Aprendí el Katori Shinto Ryu en Chiba, que es la zona donde nací y es muy fuerte esa escuela. Me lo enseñó mi padre y un amigo suyo que era décimo dan de Kendo. En ese momento no era tan deportivo y se practicaba con bokken (bokuto, sable de madera), shinai (sable de bambú, conel que se compite) y katana (sable verdadero) para Iai.
Con respeto y cortesía, Miyazawa se levantó. La entrevista había concluido. Un alumno nos acompañó hasta el portón de salida, mientras el introductor del Aikido y Kenpo en la Argentina, continuó regando las plantas de su jardín…parsimonionsamente.
Manuel E. Adrogué
Simple y armónica eficacia
Tomando como parámetro a otros estilos, el Taidokai Kenpo se muestra en sus prácticas (ya que la verdadera descripción se ajustaría a la reacción del ” kenpoca ideal” , en un combate callejero) muy sencillo y sutil a la vez.. Si bien es rico en variedad, hay una serie de pautas básicas de combate a un paso.
Ante un ataque, el kenpoca se desplaza en diagonal hacia delante, con un leve giro, de modo tal de quedar mirando hacia el centro de la acción, que es el atacante.
Por lo general, dicho desplazamiento está ejecutado por el lado ciego (espalda) del agresor, a fin de imposibilitarle combinar otro ataque a la vez, desorientarlo.
Nunca debe enfrentar el ataque, sino que el defensor debe ser absorbido por el vacío, al que va mientras ejecuta un contragolpe y bloqueo simultáneo-en realidad, el bloqueo es un reaseguro- ya que el “taisabaki” (desplazamiento del cuerpo) habrá neutralizado la agresión.
En Taidokai siempre hay que estar en guardia. Al golpear con el puño al rostro deben protegerse las costillas; si el golpe es bajo, cubrirse la zona alta. Mantenerse cubierto es una prioridad y al patear hay que poner atención en resguardar la zona genital.
La otra ventaja de esta alerta constante estriba en que los brazos están más cercanos -comparados con el puño en la cadera de otros estilos- para realizar combinaciones muy practicadas en Kenpo. Sin embargo, el Taidokai no debe ser imaginado como el Kenpo Karate de Ed Parker: no está basado en seguidillas ultrarrápidas de golpes, sino en movimientos circulares que desde el centro del agresor, trasladan la acción al centro del que defiende. Esto se logra con posturas cortas y ágiles: defensas que no colisionan, sino que redirigen y un sistema de golpes y palancas perfectamente integrados.
Casi todas las técnicas de defensa finalizan con el atacante en el suelo, rematándolo con algún golpe certero en algún punto crítico de su anatomía. Siendo tal la versatilidad que se pretende del kenpoca, es entrenado en estos principios básicos, no enunciados por el profesor, sino surgidos de la práctica y la observación.
Por ello, -evitándose transformarse en algo más rápido, lineal y desnaturalizado- todo está ejecutado a una velocidad media (más o menos el 80% de la real), desalentándose los amagues, buscando establecer una relación entre los combatientes y donde prime la técnica por sobre los atributos físicos.
Sin embargo, son muy bien entrenados, particularmente la flexibilidad y resistencia muscular.
Es curioso, que tratándose de un estilo tradicional, se ajuste de manera notable a los conceptos de biomecánica propuesto por “lo último” en artes marciales; relajación, utilización de la cadera, simultaneidad entre golpe y desplazamiento.
Lo que resulta llamativo también, es que empleando los miembros superiores en toda su extensión, no se hace lo mismo con los inferiores -la rotación de cadera difiere en ambos-, lo que da a las patadas, predominantemente a la zona media y baja, un estilo especialmente japonés. Sucede que las combinaciones y relación entre los combatientes exigen mantener una misma distancia, donde las piernas sean manejadas con destreza en distancias relativamente cortas.
En los golpes con el pie, el centro se mantiene bajo, procurando precisión en cada aplicación.
En cuanto a la evolución del estilo, el profesor Miyazawa asegura que todo es Kenpo en un ciento por ciento. Las palancas son más cortas y más directas que las del Aikido, pero sus más antiguos alumnos de Kenpo aseguran que dentro del estilo ven cambios: las posiciones que siguen siendo las mismas, tienden a acortarse y la guardia es progresivamente más compacta.
La idea es que los practicantes tengan una exposición completa de las artes marciales, practicando caídas, movimientos acrobáticos, golpes y defensas desde variadas posiciones ( se lo hace desde “seiza” tradicional forma de sentarse en Oriente.)
Los alumnos intermedios y avanzados son instruidos en clases especiales de armas y los rudimentos del Sotaijutsu (técnica de manejo del cuerpo, similar al Shiatsu que hace recordar aquello de que “quien conoce como quitar la vida debe saber cuidarla y conservarla”) que Miyazawa aprendiera en Japón y perfeccionó después durante el intercambio con otros profesores.
Así el Taidokai Kenpo un arte amplio que creció a través de las enseñanzas de un hombre que sostiene el aprendizaje constante, buscando las fuentes del conocimiento. Algo para aprender….
Yudo Karate Nro 197 . Julio 1992.









