Aikikai Argentina

Bienvenido al Sitio Oficial del Aikikai Argentina

¿Qué es el Aikido?

“Aikido es amor.

El camino del arte marcial es completar la propia misión, haciéndose uno con los grandes espíritus del universo y los protectores del amor. Aikido es el camino de vencer sobre sí mismo, eliminando el espíritu de confrontación y finalmente erradicando todos los pensamientos de rivalidad y oposición completamente.

Las técnicas de Aikido transmiten al cuerpo físico los principios del universo. Ellas combinan el espíritu y la carne en uno y nos llevan hacia la más alta manifestación, nuestra propia misión”.

O’Sensei Morihei Ueshiba

Aikido[1]

Es un arte marcial japonés - no competitiva, orientado a la defensa - creado por Morihei Ueshiba aproximadamente en la década del ‘30.  Desarrollado a partir del Daito Ryu Aiki-jujutsu, antigua escuela de entrenamiento Samurai, y el ken-jutsu, técnicas de sable, sumándole a éstas sus experiencias en los movimientos de lanza, bayoneta y bastón. Las técnicas realizadas, en la práctica del aikido, siempre son de mano vacía, siendo básicamente llaves y proyecciones -realizadas de manera dinámica y de forma circular-

Unido al entrenamiento, O’Sensei introdujo aspectos morales y espirituales a este arte; enfatizando, así, el desarrollo de la persona y la armonía, propia y con el entorno. Este es el principio más básico del arte, aún cuando parezca paradójica la idea de una disciplina marcial que se esfuerce por la  paz y la armonía. [2]

 

“Aiki es el poder de la armonía entre todas las cosas

Pulidlo incesantemente

Vosotros, gente de la Vía”.

 

“No hay forma ni estilo en el Aikido.

El movimiento del Aikido es el movimiento de la naturaleza,

cuyo secreto es profundo e insoslayable”.

O’Sensei Morihei Ueshiba

 

Aikido es una vigorosa actividad cardiovascular, que fortalece la estructura ósea y las articulaciones, mejorando la flexibilidad, elongación, plasticidad y postura corporal. Pudiéndolo comenzar practicar [3]a cualquier edad, sin importar su condición física, contextura o género. La enseñaza no es agresiva, es progresiva y flexible, adaptándose al momento y los tiempos del practicante.

Las clases consisten en observar la demostración de técnicas que lleva a cabo un profesor y luego se debe trabajar con uno o varios compañeros. Buscando emular lo observado, así incorporando y comprendiendo[4]. Durante la práctica los roles de de atacante (”uke”, el que inicia la ofensiva) -quien utilizará una serie de golpes y agarres preestablecidos con fines didácticos- y defensor (”tori”, el que aplica una técnica[5]) se alternan. Mientras el tori practica, el uke también está recibiendo una preciada experiencia, al desenvolverse bien ante cada lanzamiento o llave, incorporando valiosa información psicomotriz. Que le servirá para incorporar la técnica de manera pasiva, y como ganancia secundaria si llegase a ser desequilibrado, vuelva inmediatamente a una postura centrada y alerta.

 

“Crea cada día nuevamente

vistiéndote con cielo y tierra,

bañándote con sabiduría y amor

colocándote en el corazón de la Madre Naturaleza”.

O’Sensei Morihei Ueshiba

 

Por sus directrices filosóficas de no-violencia y no-resistencia, sus técnicas no están basadas en confrontación, esto enfatiza el hecho que las técnicas del Aikido se desarrollaron para disuadir a un agresor a través del control de su energía y no bloqueándola. Sin olvidar sus raíces en un ataque armado,  imaginando la existencia de ella. A partir de estos conceptos se da un pensamiento no lineal, un pensamiento de síntesis -no resistencia-, y no de antitesis, permitiendo la reflexión y presentación de nuevas respuestas heterodoxas.  Esta resultante defiende la vida -no violencia.

La comprensión e incorporación del aikido para la armonización de la mente, el cuerpo y el espíritu deben ser los objetivos de todo practicante, y no así la graduación. Por esto es llegado a ser llamado “Zen en movimiento”. 

                Otro concepto presente en la práctica diaria de alto contenido significativo es el KI, ya que es esencial en este arte.  Tratar de definir y comprender que es el Ki a través de las palabras es harto difícil, y llevaría un compendio de largos tratados.  Obteniéndose definiciones que van desde razonamientos meramente lógicos hasta llegar a ciertos complejos metafísicos.  Siendo estos, entre otros, espíritu, intención, coordinación y armonización a través de la no intención, entidad física transmisible espacialmente, energía del universo, energía básica de todos los seres vivos, la coordinación biofisicopsicológica mediante la relajación, etc…  La práctica indica el camino para esta búsqueda, pero no da la respuesta.  Cada practicante deberá, entonces, buscar su propia definición.

                Los estudiantes avanzados utilizan como atuendo un hakama, que es una falda-pantalón, que es parte del traje samurai tradicional, con siete pliegues que se utilizan para recordar los siete valores de este.  Estos son:

1. Yuki: valor, valentía

2. Jin: humanidad, caridad, benevolencia

3. Gi: justicia, rectitud, integridad

4. Rei: etiqueta, cortesía, civilidad

5. Makoto: sinceridad, honestidad, realidad

6. Chugi: lealtad, fidelidad, devoción

7. Meiyo: honor, crédito, gloria; también reputación, dignidad, prestigio.

Valores muy apreciados, e incorporados en y para la práctica, y la vida.

                Además, como instrumento de la práctica avanzada se utiliza un sable de madera que representa el katana.  Elemento que posee un importantísimo contenido simbólico ya que para el samurai, el antiguo usuario de este arma, representaba todo lo que él era.  Ya sea como objeto de dignidad social, o como representación de su propio espíritu.  Debido a esto se consideraba que a través de la hoja del sable se lo podía conocer, ya se el carácter, el temperamento, e incluso como dirigía su vida.

 

 

¿Por que practicar Aikido?

 

Clara como el cristal,

Aguda y brillante,

La espada sagrada

No admite sitio

Para alojar al mal.”

O’Sensei Morihei Ueshiba

 

                Todas las artes marciales son recomendables, pero las singulares características del Aikido la hace aun más, planteándose como una vía para fortalecer el carácter junto a la incorporación de valores humanísticos, como método para desarrollar una nueva forma de pensamiento, y también como mera terapia física que permite llegar a la psiquis.

                Desde su primera técnica, como afrontar una caída, provocada por otro o no, Aikido plantea una manera diferente de encarar las situaciones.  A saber, una caída no es un error, todo lo contrario, es la primera y más básica defensa que posee el practicante, de la cual aprende su gran valor tanto para la supervivencia física como su contenido metafórico. 

                Su alta complejidad en las técnicas fomenta la práctica constante, enriqueciendo al practicante con la noción de que nunca terminara de incorporar por completo el conocimiento, empujándolo, así, a la búsqueda de su propia sabiduría -siempre enmarcada dentro de los principios humanitarios de este arte.  Ganando, con esto, además, un invaluable concepto, Paciencia, que esta unido de manera férrea, al aprendizaje de cómo lidiar con la frustración. 

                Debido a esta complejidad, y a la intrínseca necesidad de un compañero para la práctica, Aikido, promueve una visión diferente, dentro del dojo no hay confrontación, sino aprendizaje.  Entonces, el otro no es un agresor, es alguien que presta su cuerpo para que el practicante logre captar la esencia del Aikido, y viceversa, el que recibe la técnica, no solo aprende esto mismo, sino que además incorpora los limites de su cuerpo y como acomodarse con estos.

                Junto a esta noción se plantea la no competencia.  Ese otro que ayuda en las técnicas no es un oponente a vencer, el propio practicante se debe vencer a si mismo, controlando -sin reprimir- todos sus impulsos -reencausándolos-, por sobre todo comprendiendo que en la vida un agresor es un ser sufriente al cual es necesario hacerle comprender que la violencia no es un buen camino para disminuir tal sufrimiento.

No hemos de olvidar que Aikido es un arte diferente ya que la práctica no presente choques con el otro, sino la armonización con este, presentándose de esta manera su singular característica: Aikido no es avanzar ni retroceder, tampoco es mantenerse en el lugar, sino buscar nuevas direcciones desde donde observar el problema -el ataque.  Estas nuevas direcciones ayudan a pensar en nuevas posiciones antes los conflictos diarios, haciendo salir a defensor y atacante de las posiciones de victima-victimario.

                Esta dinámica compleja de la didáctica del Aikido desalienta, incluso, su uso lúdico, generalmente, visible en niños que vuelan con patadas “Power Ranger” y compiten entre sí para ver quien tiene más fuerza.

                Si bien se expresó que es un arte marcial complejo, este arte marcial a diferencia de otros, no requiere de ninguna condición física previa para comenzar a practicar.  Para el Aikido no es importante la edad, el género, o el estado físico.  Ya que como se expreso, la práctica no es la búsqueda de la perfección de la técnica, sino la comprensión los principios que rigen la vida y los cuerpos. Entonces lo importante es la disposición mental para la práctica y para practicarlo.

                En resumidas cuentas, Aikido no es la mera incorporación de técnicas de defensa personal, sino que a través de estas se incorpora de manera continua y relajada su filosofía, valores y visión de la vida, obteniendo de esto seres humanos en armonía con el entorno y con el propio yo.

 


 

[1] La palabra se compone de tres ideogramas, que se traducen como armonía (AI), energía (KI) y camino (DO), entonces una interpretación aproximada seria “el camino para la armonización de la energía”.

[2] Tomando ideas de la Omoto- Kyo.                                                                                                                                    

[3] aquí radica una de las razones por la cual es considerada una de las artes mas complejas

[4] La movilidad, la posición, la precisión y la coordinación de la técnica.

[5] Una técnica de defensa se compone de tres partes: primero, el tori evita el ataque evadiendo al uke; luego, el tori desequilibra al uke; finalmente, el tori utiliza una llave controlar al uke o lo lanza.

 

Colaboración Francisco Cabanillas y Federico Hutter